La Skeleton Skedaddle

Solo con echar un vistazo al grupo haciendo los últimos estiramientos justo antes del comienzo de la Skeleton Skedaddle, podríamos saber que no era una carrera típica: si no fueses advertido por una mujer con un tutú sobre su ropa de correr, tal vez entonces levantaría tus sospechas un chico llevando un cartón de leche gigante, o una chica disfrazada de extraterrestre. Por mi parte, vestida con un impermeable y una capa, me preguntaba cómo se desarrollaría el evento para las dos mujeres que juntado sus disfraces formaban un barco.

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En Estados Unidos, Halloween nos ofrece la excusa perfecta para disfrazarnos ese día, pero también para hacerlo en otros eventos un par de semanas antes del 31 de octubre y a veces una semana después. Por segundo año consecutivo el departamento de terapia física aprovechó el humor festivo para hacer que la gente se mueva un poco, y de paso recaudar fondos para el programa.

Hubo solo un problema que nadie pudo controlar: era un día horrible para estar al aire libre. Hacía frío y llovía, condiciones que parecían peores después del tiempo perfecto del día anterior. Pero si tuviéramos que desistir de nuestros planes cada vez que hace mal tiempo en Missoula, pasaríamos la mitad del año metidos en casa. Por eso mismo, cuando llegué no me sorprendió ni siquiera un poco ver a un gran grupo de personas preparadas para correr bajo la lluvia.

Jacob estaba feliz de venir conmigo a animarme. Llegamos a tiempo para ver el final de la 1K, la carrera para los niños. Anunciaron los ganadores de la carrera y del concurso de disfraces–el ganador fue un pequeño jedi. Entonces, esperamos el comienzo de la 5K. Un chico disfrazado de esqueleto nos puso al día sobre la carrera, los patrocinadores, y los organizadores del evento. Dijo, “Ya veis que está empezando a hacer frío, así que voy a hacer que empecéis ya!”img_20181028_145757Del Óvalo, el punto central de la universidad, corrimos hacia al oeste por el borde del campus. Era una ruta circular alrededor de la universidad, añadiendo unas manzanas y algunos desvíos hasta completar los 5 kilómetros.

No he corrido nada en absoluto desde que me mudé a mi casa en abril, así que los disfraces fueron una buena distracción cuando empecé a sentirme fatigada. Durante toda la carrera, coincidí con un niño disfrazado de jugador de fútbol. Estaba participando junto a su familia, que iban más lentos que él. Muchas veces esprintaba pasándome, y unos segundos después le pasaba yo mientras el niño esperaba a su familia. Fue solo cuando lo adelanté por última vez, cuando realmente empecé a sentirme lista para terminar la carrera.

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Al doblar una esquina, mi capa se enganchó en el parachoques de un coche, y perdí unos segundos en recuperarla. Aproveché la oportunidad para descansar caminando mientras me sujetaba la capa otra vez alrededor del cuello. Podía ver a las personas que estaban a la cabeza corriendo otra vez hacia el Óvalo, y sabía que teníamos que estar cerca de la meta.

Terminé mi la carrera en menos de media hora. Ya en la meta, Jacob me trajo un café para entrar en calor y caminamos hacia el coche por un campus lleno de árboles muy mojados, pero llenos de los colores del otoño. No sé si preferiría la lluvia para todas las carreras, pero es verdad que afrontar el mal tiempo me hizo sentirme más realizada. Hay una cosa de la que estoy segura, llueva o brille el sol: te recomiendo no correr con capa.

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