Gambas al Ajillo

Rober: Jessica, ¿qué te pareció la experiencia tan común en España de ir de tapas cuando estuviste aquí? ¿Recuerdas algún sitio o alguna tapa que te llamara atención? Aunque sé que, como dijiste durante tu primera visita a Requena, no eres nada fácil de sorprender.

Jessica: Jaja, es cierto. A lo mejor, debo trabajar en eso. Pero, sí, alguna tapa que me llamó la atención fue la de patatas, ajo, bacalao, aceite–no me acuerdo del nombre. La probamos la primera vez en tu casa, hecha por tu madre. Y antes de comer un día, fuimos a un restaurante en La Villa para tomar una cerveza, y tu amigo nos sirvió unas cucharas llenas de esa misma tapa.

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El ajo arriero que nos sirvieron ese mismo día

Rober: Sí, te refieres al “ajo arriero”, muy común en nuestra zona. Es una comida tradicional que utilizaban los arrieros, que eran las personas que se dedicaban al transporte de mercancías, pero todavía se utiliza, como pudiste comprobar. Creo que nos es tan diferente en US, porque recuerdo que varias veces pedimos comida al centro para compartir entre todos, que es al fin y al cabo lo mismo que hacemos con las tapas.

Jessica: Sí, también nos gusta compartir entre todos para que podamos probar todos los platos. En caso de que me preguntaras ahora, diría que algo que me sorprendió era el tipo de comida disponible en los bares, “comida de madre” (usaste una expresión así, no?). Todo fue delicioso y también sencillo. Debido a que la comida es familiar, no siempre miras el menú cuando llegas en un bar del barrio, simplemente pides algo típico, o a menudo, el camarero te trae algo–olivas, jamón, patatas–para disfrutar con la cerveza. Me gustó.

Rober: También creo que todos recordamos perfectamente la noche que Pili, la madre de Diana, nos invitó a cenar a su casa y pudimos probar unas cuantas tapas de la zona. Al fin y al cabo, comer comida de madre (sí, Diana y yo utilizamos esta expresión bastante, también se usa “comida de cuchara”) es una buena manera de descubrir la gastronomía local de un lugar–a platos típicos que nosotros no siempre solemos cocinar en casa, pero que sí lo hacen nuestras madres y además son las comidas que también se cocinaban en casa de nuestros abuelos. Además no suelen tener una receta con cantidades estipuladas, si no que ponen los ingredientes “a ojo”: un chorro de agua, alguna patata, un poco de cebolla…

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Preparando la cena en casa de Pili

Jessica: Y además Pili cocina muy bien! Comimos patatas bravas con ajoaceite casero, una tapa valenciana con nombre en valenciano “esgarraet”, y también gambas al ajillo, por supuesto. Y esa ultima es lo que hemos decidido repetir para el blog!SAVE_20200212_181426.jpg

Gambas al Ajillo


2 pounds of frozen or fresh prawn, defrosted and peeled
20 cloves garlic
2 dried chilies (or cayenne)
Extra virgin olive oil (about 20 tablespoons)
Salt and freshly ground black pepper (to taste)                                  Optional: (not valid for purists of this recipe)
a splash of white wine
Some chopped fresh parsley

1. Put the prawns in a bowl and wash them. Dry with a cotton cloth or paper towel. Put the extra virgin olive oil in the saucepan with the chilies.
3. Peel the garlic cloves and cut into thin slices.
4. Heat and brown the rolled garlic cloves, but do not burn them. You can remove the garlic and reincorporate it at the end.
5. Add the prawns to the oil. Raise the temperature and season to taste.
6. In a minute the oil will change color. Add the chilies and garlic.
7. Serve immediately accompanied by good bread and a good white wine.

Gambas al Ajillo


1 kg. de gamba congelada o fresca,
descongelada, peladas
20 dientes de ajos
2 guindillas secas (también valen cayenas)
Aceite de oliva virgen extra (unas 20 cucharadas)
Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
Opcional: (no válido para puristas de esta receta)
1 chorrito de vino blanco
Un poco de perejil fresco picado

1. Pon las gambas en un cuenco y lava. Seca con un trapo de algodón o papel absorbente.
2. En una cazuela pon el aceite de oliva virgen extra con las guindillas.
3. Pela los dientes de ajo y córtalos en rodajas finitas.
4. Calienta y dora los dientes de ajo laminados, pero no los quemes. Puedes retirar estos ajos e incorporar al final de todo.
5. Echa las gambas previamente escurridas al aceite. Sube la temperatura y salpimienta al gusto.
6. En un minuto el aceite cambiará de color. Añade las guindillas y los ajos.
7. Sirve inmediatamente acompañado de un buen pan y un buen vino blanco.

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